miércoles, 28 de abril de 2010

Sonreís como el sol, me das el calor,
crecés como una flor.
Tu perfume fatal, despedida de arroz,
quiero verte brillar en el anochecer.
Y cuando regresa el día y te escapás de mi cama,
esta vez fue sin despedida, como agua entre mis manos.

Por favor no te vayas, todavía no aprendo a soltarte,
sé que no puedo ser tu dueño, pero quiero tenerte.

SOMOS LIBRES COMO EL VIENTO Y SERIA PELIGROSO ATRAPARTE PARA SIEMPRE